EL PRINCIPE KABOO
Kaboo nació en Liberia como el príncipe heredero de una tribu Kru, pero siendo niño fue tomado como rehén y sometido a trabajos forzados por un clan rival.
El jefe conquistador sometió a Kaboo a un trato terrible y a trabajos forzados. Durante una de las muchas palizas que recibió, Kaboo dijo haber visto una luz brillante y haber oído una voz celestial que le decía que huyera. Recordó que la cuerda que lo ataba cayó al suelo. Reunió fuerzas y corrió hacia la selva.
Viajando de noche y escondiéndose tras los árboles durante el día, Kaboo se adentró a ciegas en la selva. Finalmente llegó a Monrovia, la capital. Allí, un niño lo invitó a la iglesia, donde la señorita Knolls, misionera y graduada de la Universidad Taylor (entonces conocida como Fort Wayne College), habló sobre la conversión del apóstol Pablo. Kaboo enseguida vio similitudes entre su historia y la de Pablo. Poco después, aceptó a Cristo como su Salvador y fue bautizado con el nombre de Samuel Morris en honor al benefactor de la misionera.